print article
For optimal print results, please use Internet Explorer, Chrome or Safari.

Tos ferina (tos convulsa)

Pertussis (Whooping Cough) (Spanish)

¿Qué es la tos ferina?

La tos ferina, también conocida como tos convulsa, es una infección de aparición súbita que afecta los pulmones y el tracto respiratorio superior.

La enfermedad tiene tres fases:

Su niño comenzará a presentar síntomas parecidos a los de un resfriado, tales como secreción nasal y tos leve.

En la segunda etapa se agrava la tos. El niño tiene graves episodios de tos. Son accesos de tos repentina, corta y rápida.

La tos dificulta la respiración del niño. Cuando el niño inspira aire tras un acceso de tos, se oye un sonido sibilante agudo. A menudo al niño se le enrojece el rostro.

La infección puede producir mucha mucosidad espesa en la nariz y la garganta.

La tos puede provocarle vómitos al niño. Puede ser que vomite leche, alimentos y mucosidad.

La tercera fase es la de la curación y recuperación Su hijo seguirá teniendo una tos persistente, pero será menos grave que en la segunda fase.

La tos ferina puede ser una enfermedad muy grave en los bebés, ya que tienen vías respiratorias pequeñas. Los bebés con tos ferina pueden necesitar hospitalización.

Signos y síntomas de la tos ferina

  • tos severa y persistente que se presenta en accesos;
  • tos seguida de vómitos de leche, alimentos o mucosidad;
  • cambio de color en el rostro al toser;
  • silbido agudo característico al inspirar.

Causas de la tos ferina

La causa de esta enfermedad es la bacteria (germen) Bordetella pertussis. La tos ferina casi siempre se puede prevenir vacunando al niño.

Si usted o su niño se han vacunado, la inmunidad (protección) puede disminuir con el tiempo. Los adultos que no reciben una dosis de refuerzo pueden contagiarse y transmitir la infección a los niños. Los bebés que no han recibido la vacunación completa contra la tos ferina corren peligro de contraer la infección.

Otros gérmenes pueden causar una enfermedad que se ve o suena como la tos ferina, pero no es tan grave.

Complicaciones de la tos ferina

La tos ferina puede ser dañina, especialmente para los bebés. Las complicaciones pueden incluir neumonía, suspensión de la respiración, convulsiones y muerte.

Factores de riesgo de la tos ferina

El principal factor de riesgo es no estar vacunado contra la tos ferina. La exposición a niños mayores y adultos infectados también puede poner a su niño en peligro de contraer la infección. Los bebés pueden enfermarse muy rápidamente cuando se exponen a personas infectadas.

Qué puede hacer el médico en caso de tos ferina

Si el pediatra piensa que el niño tiene tos ferina, tomará un hisopado de las secreciones nasales para hacer un análisis. Los resultados pueden tardar entre cinco y siete días.

Tratamiento con antibióticos

Si el médico piensa que su niño probablemente tenga tos ferina, le recomendará que inicie el tratamiento con antibióticos antes de que lleguen los resultados de los análisis. Los antibióticos son más eficaces si se los comienza a administrar dentro de los 3 primeros días de aparecida la enfermedad.

Asegúrese de que su niño complete el ciclo de tratamiento antibiótico. Es posible que las personas que están en contacto directo con su niño tengan que tomar antibióticos para que no se propague la infección.

Los bebés menores de 3 meses, o los bebés mayores que tengan dificultad para respirar, comer o beber, pueden necesitar hospitalización.

El cuidado de su niño en casa

Aire humidificado

El aire húmedo puede ayudar a aflojar la mucosidad, mientras que el aire seco tiende a empeorar la tos. Un vaporizador o humidificador de vapor frío en la habitación del niño puede ayudar. Cambie el agua y limpie los filtros al menos una vez al día.

Solución salina

Use una solución salina nasal (Salinex u otras marcas) para ayudar a desprender la mucosidad de la nariz y la garganta. Succionar suavemente con una perita de goma también puede ayudar.

Modifique la posición del niño cuando duerme

Mantenga erguido al niño antes y después de alimentarlo para reducir la regurgitación y el vómito. Esta posición le permitirá respirar con mayor facilidad.

Ofrézcale pequeñas cantidades de líquido con frecuencia

Haga que el niño beba pequeñas cantidades de líquidos con frecuencia. Es importante mantener la hidratación si está vomitando. Los bebés lactantes deben continuar alimentándose con leche materna.

Deben evitarse los lugares donde hay humo

Mantenga al niño alejado del humo y de otros irritantes ambientales. El humo del cigarrillo puede empeorar la tos.

Cuándo solicitar asistencia médica

Comuníquese con el pediatra si su niño:

  • tiene una tos persistente, que está empeorando, o que se produce en accesos;
  • ha estado expuesto a una persona que tiene tos ferina;
  • tiene fiebre.

Diríjase al servicio de urgencias más cercano o llame al 911 si:

  • la tos deja azulada la cara de su niño, o hace que deje de respirar;
  • la tos le torna la respiración rápida o dificultosa;
  • su niño no reacciona, parece aletargado (lento);
  • su niño sufre una convulsión (sacudidas persistentes del cuerpo que no se pueden detener);
  • su niño no bebe, vomita y se está deshidratando;
  • su niño comienza a tener fiebre alta;
  • su niño empieza a verse muy enfermo;
  • usted tiene otras preguntas o inquietudes.

Puntos clave

  • La tos ferina puede ser una infección grave y peligrosa para los niños que no están totalmente inmunizados.
  • La tos ferina se puede prevenir vacunando al niño. Consulte con su proveedor de cuidados de la salud.
  • Las personas que estén en contacto directo con su niño van a tener que tomar medicamentos.

Janine A. Flanagan, HBArtsSc, MD, FRCPC

Bruce G. Minnes, MD, FRCPC, ABPEM

3/5/2010




Notes: